Raquel Torrent
Raquel Torrent
MASCULINIDAD CONSCIENTE

Osho hablaba del hombre universal, del "hombre nuevo", igual que nuestro Felix Gracia. Tanto uno como otro, nos recuerdan la importancia de morir a lo viejo y renacer a lo diferente. Universo significa, precisamente, la unión en la diversidad. Para aceptar esto, se requiere mucho valor, respeto y claridad sobre el destino que se desea alcanzar. Y para el hombre nuevo, si que importan los medios. Aunque "hombre nuevo" se refiera a la "nueva humanidad", vamos a utilizarlo, aquí en el sentido de la palabra misma: hombre, porque vamos a hablar de masculinidad y ésta requiere más que nunca de una auténtica transformación, de un cambio valiente. Aunque en mis clases y charlas hablo reiteradamente de la necesidad de tener presente NO identificar hombre con masculino y mujer con femenino, pues eso nos puede acercar al estereotipo del "macho" y de la "barbie", respectivamente, sí que es cierto que el hombre muestra, por su propia condición, la energía de lo masculino más que la mujer. Esto no significa que no tenga también su lado femenino, aunque no sea la energía observable. Sería algo así como un iceberg.

La parte visible es la que corresponde con el género. Oculta, por debajo está la otra polaridad. Y dependiendo del punto de vista -por fuera del agua o dentro de ella- veremos o utilizaremos una u otra. Podremos así comprender cómo ser fuerte es compatible con ser tierno, o ser vulnerable con ser firme. Ser hombre no es una tarea fácil. No lo ha sido nunca y hoy en día menos aún. La confusión es grave; la sensación de soledad e indefensión interna, un sentimiento contínuo. Los hombres están perdidos. Ni los roles naturales (arquetípicos) ni los adquiridos (estereotípicos) ofrecen ya una respuesta completa y satisfactoria hacia la masculinidad consciente. Y los hombres sufren en silencio, o incluso sin saberlo. Dice Sergio Datillo "A pesar del éxito, los hombres no logran desentrañar del todo cuál es el rol que les reserva hoy la sociedad...".Cada vez más mujeres se quejan de que no hay "hombres", porque o son homosexuales (de los cuales algunos lo son por poder mostrar su lado femenino, en una sociedad que denigra las expresiones "demasiado rosas" para los machos), o están casados (muchos de ellos, infelizmente, para seguir manteniendo el status aprendido de "buen hombre" -buen padre, buen marido, buen hijo-) o bien se muestran inmaduros, inseguros, aterrorizados; en otras palabras incapaces de amar y/o de generar y mantener un compromiso. ¿Qué está pasando con los hombres?

Utilizando el mito de Teseo, nos encontramos con un hombre perdido en el laberinto porque la mujer (su lado femenino) no le provee del hilo para encontrar el camino de regreso. Y es que su lado femenino (oculto, recluido, acallado) está dentro del laberinto con él.. Dice John Rowan, que a no ser que el hombre despierte a su feminidad, no podrá ser nunca, verdaderamete masculino. Las mujeres, por nuestra parte, tampoco hemos sido de gran ayuda, pues no hemos mostrado buenos modelos de feminidad profunda. Si vamos, aún más lejos, hay autores que se atreven a aventurar que, quizás, la masculinidad podría no existir. Yo añado, que dependerá del ángulo de visión o como diría Ken Wilber, del color del "meme" o nivel desde el que lo miremos. ¿Qué es la masculinidad?Ante esta posibilidad entramos en un dimensión nueva, en la que comprendemos que desde un punto de vista arquetípico y antropológico, se sabe quién es la madre y en cambio el padre puede ser cualquiera. Así, diríamos que no hay sólo una masculinidad, sino tantas como hombres existen sobre la tierra. La masculinidad estaría representada por la sinergía de todas las formas en que los hombres sienten, se muestran, aman.

Como siempre, tenemos opinones encontradas, puesto que están los que encuentran características comunes al comportamiento masculino que, según ellos, pueden medirse y observarse -como si de un experimento de laboratorio se tratase- y otros que reconocen que la masculinidad es algo plural en su esencia. Lo que sí parece dibujarse con bastante claridad en todas las posturas -con ciertas reticencias en algunos casos- es el hecho de que "ser hombre" tiene mucho que ver con la relación con el padre -o figura paterna- y con la experiencia y contacto con el varón sagrado. El varón sagrado, es esa conexión significativa con la espiritualidad profunda, con lo salvaje, como diría Robert Bly, con lo, auténticamente, importante de la vida, que tanto parece haberse perdido, sobre todo en nuestra sociedad occidental. Para el hombre, este alejamiento de su masculinidad sagrada ha sido el precio a pagar por el frenético "progeso". Esta situación le ha llevado a distanciarse de sus emociones y su expresión, a separarse de su descanso y paz interior, a competir contra cualquier otro hombre que le pudiera "pisar el terreno", bien fuera sexual, profesional o incluso de ocio. Esto le ha dificultado mucho las relaciones amistosas verdaderas con otros varones- y, finalmente, le ha llevado a revelarse, inconscientemente, contra todo aquello -sobre todo proveniente de la mujer, la que más se lo recuerda- que le pueda traer a la conciencia su insatisfacción y futilidad.

Desde hace ya medio siglo, muchos autores desde diversas disciplinas han "reconocido" la necesidad de salir del patriarcado; "encarnar la masculinidad consciente que nos introduciría en un nuevo período de armonia y paz". Claudio Naranjo, llega a decirnos que "el genuino macroproblema del mundo reside en la pevivencia del orden patriarcal". A su vez, Tav Sparks, añade: "La creación de una nueva imágen de lo masculino no supone rechazar en su totalidad la herencia del pasado, sino que incluye salvar lo valioso". La importancia de manter lo "util", aprendido por lo hombres en su desarrollo vital , no es algo que haya que desdeñar, sino sumar a lo nuevo. Recuperar, de manera consciente, lo mitológico y lo ancestral en sus valores éticos y humanos de raices profundas, entretejiéndolo con la vida díaria es el reto del hombre de hoy. Conceptos como héroe, compromiso, aventura, ritual, significado, liderazgo, etc., aparecen en las acciones y el vocabulario del hombre moderno adulto y serio de la ciencia y de los negocios, que no sabe, lo que significa en lo profundo. En nuestra cultura, se han perdido los ritos iniciáticos, las ceremonias de pasaje, de un estadío a otro. Así como para las mujeres, las etapas vitales están muy definidas y son muy obvias y observables (menarquia, embarazo, maternidad, lactancia, menopausia), las etapas por las que pasa el hombre están ocultas y resultan desconocidas al ojo profano. La iniciación a la hombría, a la paternidad, al guerrero, o al sabio, ofrecía una guía marcada que dba sentido al desarrollo de la masculinidad.

No se trata de instaurar el matriarcado, como alternativa, sino de que hombres y mujeres salgan de los roles y valores que, culturalmente, han aprisionado sus almas en imágenes de lo que deberían ser, separándoles de lo que son. En última instancia: Amor.La masculinidad consciente no tiene miedo al amor. Acepta la herida y la sana con él. Se permite bucear en sus emociones y sacarlas a la superficie como joyas largo tiempo hundidas, regalándo la lágrima, como diría Pinkola Estés, acercándose, así, a su feminidad desconocida, dejando de ser enemigo, verdugo o infante ... para las mujeres, estbleciendo relaciones auténticas, profundas y sabiamente evolutivas con su entorno. Algunos autores aseguran que el inconsciente del hombre es femenino (lunar), mientras que el de la mujer es masculino (solar). De ahí que lo interno de la mujer se muestre solar y bien visible, mientras que el hombre guarda su inconsciente como el tesoro de su virginidad preservado por la novia hasta la entrega definitiva por amor. Si el hombre no tiene "mojones de posición" externos (lo que Assaglioli llamaría, un espejo) que le vayan marcando el camino, se pierde, se confunde y termina sintiendo un gran vacio, porque lo escondido no termina de salir a la luz. Con ello se asfixia y se destruye, o bien se autoengaña y torna superficial, interesándose, tan sólo, por ganar puestos externos en una loca carrerra material, que no le lleva a ningún sitio.

Se dice que el alma es femenina y los hombres han perdido a su mujer interior por el camino.Necesitan restaurar su alma para poder amar y ser amados, para inspirarse día a día y seguir creando. Para encontrar, en suma, su verdadera identidad.

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